¡Planta cara a los desafíos!

adversidades

A lo largo de nuestra vida hemos tenido que hacer frente a muchos desafíos, esto es algo que todas tenemos en común. Y déjame decirte que aún quedan muchos desafíos por venir, continuamente aparecerán nuevos desafíos. De ti depende que esos desafíos se conviertan retos o pruebas a superar o, por el contrario, se transformen en problemas; depende de de ti y de la actitud con la que los afrontes.

Estoy segura que tu decisión es convertirlo en pruebas que vas a superar. Sabes que no será fácil, es probable que te surjan dudas… pero los puedes superar y los vas a superar. Para ello, lo importante es que descanse la vía fácil. Huir no debe ser una opción para ti. Además, sabes que cerrar los ojos al desafío no lo convertirá en una prueba superada; ignorarlo significa ponerte límites, infravalorarte. Y no es eso lo que vas a hacer.

La clave está en la actitud positiva. De nada sirve apelar a nuestra supuesta mala suerte a cada momento; eso no nos ayudará a superar nada y tampoco nos aportará nada bueno. En lugar de ello lo que debes hacer es mirar de frente cada obstáculo como una oportunidad para aprender algo nuevo.
Analiza de manera objetiva lo que está pasando, valóralo de una forma neutral, afronta y asume la responsabilidad y avanza en boca de soluciones. Solo así conocerás hasta donde lega tu capacidad de reacción ante los obstáculos.

Tómalo como un aprendizaje, porque te aseguro que cada piedra en el camino es una oportunidad para aprender y prepararte para ser capaz de hacer frente a cualquier situación que aparezca en tu vida.
No siempre tenemos la posibilidad de controlar lo que sucede a nuestro alrededor., pero la actitud con la que afrontamos lo que sucede sí es una decisión propia…

 

Afronta el reto con responsabilidad y lo superarás. Y una vez que eso ocurra, haz balance; este ejercicio te ayudará a analizar lo experimentado y extraer todo lo aprendido para sacarle partido.
Como dirían nuestras madres o abuelas, se trata de que aprendas la lección y luego te quedes con todo lo bueno que te ha enseñado esa experiencia para que hagas frente a la vida y nuevos retos con más sabiduría.

 

 

 

Aida.

¡Autocultívate!

invencibleQuizá hayas escuchado o leído en algún momento el término “autocultivarse”, que es traducción de “meditación” en sánscrito…
 
Pero a mí me gustaría extrapolar el término a las platas y las flores. Y es que, cuando cultivamos un campo o una planta, lo primero que hacemos es arrancar las malas hierbas para luego remover la tierra, añadir más e incluir los nutrientes que las plantas necesitan para germinar y florecer.
Autocultivarte implica prácticamente lo mismo que cultivar el campo… Es necesario arrancar, eliminar esas “malas hierbas” que impiden tu desarrollo y bienestar; para que nuevas oportunidades y cosas buenas puedan llegar a tu vida, debes sacar lo malo y negativo que ahora te mina, sacar del camino todos esos obstáculos que te limitan e impiden tu crecimiento. Si lo haces con paciencia y esmero, florecerás.
Nadie ha dicho que sea fácil, ni ocurrirá de un día para otro. Necesitarás tiempo y mucha calma y dedicación para identificar y sacar de tu vida lo que no te aporta nada positivo para crear el espacio necesario para que aparezcan nuevos brotes.
Deberás cuidar ese jardín, limpiar los restos antiguos y asegurarte de que se mantiene limpio cada día, que no aparece maleza que pueda impedir el crecimiento de nuevas plantas, que nada afectará o quebrantará las semillas que ahora has plantado; esas semillas compuestas de pensamiento, nuevas emociones, conductas y actitudes.
Asumir la creación de un nuevo jardín es asumir la responsabilidad de crear una nueva vida, de crear tu propia vida. Y como si de un verdadero jardín se tratara, dependerá de cómo la riegues, del cariño con el que cuides la tierra. Si lo haces con esmero florecerás tú y verás, poco a poco, tu vida llenarse de bonitas flores.
Asume la responsabilidad de tu propia vida porque es a ti a quien pertenece esa  maravillosa responsabilidad, a nadie más. Nútrela de paz, tranquilidad y positividad… y riégala día a día con las dosis de entusiasmo y valor necesarios para convertirla en el más bonito jardín. Y disfruta, disfrútala día a día, vive cada momento con toda la intensidad, porque no volverá a pasar.
Aida.

Culpabilidad, ¿sirve para algo?

invencibeEl sentimiento de culpabilidad es uno de los peores sentimientos que una persona puede tener y cargar. Todas lo hemos experimentado alguna vez y conocemos bien los estado de tristeza, enfado o desánimo que provoca el haber actuado de alguna manera que no nos gusta.

Muchas veces me han preguntado y sé a ciencia cierta que muchas personas se preguntan: ¿sentirse culpable es positivo o negativo?

A este respecto hay opiniones y tipos de personas para todos los gustos. Por un lado se encuentran los que pregonan que sentir culpa no sirve para absolutamente nada; y en el extremo opuesto están los que continuamente se culpan por todo.
La clave está en, ¿existe un término medio para relacionarse con la culpabilidad?, ¿es posible extraer de la culpa algo útil o algún beneficio?

Como ocurre con muchas otras emociones con cierto detonante negativo, no se trata de algo que haya que reprimir, sino que es una emoción que debemos “escuchar”, ya que se trata de una emoción que nos indica que hay algo en nosotros mismos que reclama nuestra atención.

Las emociones no son buenas o malas, simplemente son. Ahora bien, si las emociones son una especie de mensajero que nos avisa de algo, ¿de qué nos puede avisar el sentimiento de culpabilidad?
Lo cierto es que en la mayoría de los casos lo que encontramos es un comportamiento que conviene cambiar:

  • El incumplimiento de algo que nos habíamos propuesto. De no cumplirlo y aparecer el sentimiento de culpabilidad, nos está recordando la importancia de ese compromiso para nosotros mismos; ya que de lo contrario no aparecería ningún sentimiento de culpa.
  • Que hay algo que no tenemos en cuenta o no estas dando la importancia que realmente tiene para nosotros. En estos casos la clave está en redefinir las prioridades y prestar más atención a eso que nos importa.
  • Puede ser una cuestión de expectativas o exigencias, etc.

Si lo vemos de una manera positiva y constructiva, sentir culpa a veces no es algo negativo. Más bien al contrario, ya que nos aporta una información muy valiosa cuando algo no marcha bien y que de no sentir culpabilidad difícilmente descubriríamos.

 

Vosotras, ¿qué opináis acerca del sentimiento de culpabilidad?

 

 

Aida.

 

Cosas que nos roban la energía

energíasLa rutina, el trabajo, los problemas, las cosas por hacer… Todas hemos sentido alguna vez que nos sobrepasan los pendientes, que el tiempo no es suficiente y cómo, poco a poco, la energía se va reduciendo.

Hablamos con frecuencia de lo que nos roba tiempo, pero no prestamos tanta atención a aquellas cosas que nos van robando la energía. Sin embargo, lo cierto es que, nuestra energía, como nuestro tiempo, es limitada. Cada mañana comenzamos con una cantidad de energía y debemos distribuirla de la manera correcta e invertir las cantidades justas en cada cosa. Sin embargo, muchas veces la energía se agota antes de que acabe el día; y de paso acabamos nosotras también agotadas.

¿Te has preguntado alguna vez adónde se van todas las ganas, la fuerza, la predisposición que tenías solo unas horas antes? Solemos achacarlo al exceso de trabajo, y en ocasiones puede ser, pero en muchos otros casos son hábitos y actitudes que tenemos o hemos adquirido sin darnos cuenta los que van absorbiendo poco a poco toda nuestra energía. Y algunos de esos hábitos o actitudes más frecuentes son:

Instalarte en la queja

Quejarnos cuando algo no sale bien o como esperábamos o deseábamos es humano y hasta diría que necesario. Ahora bien, una cosa es comentarlo o hablarlo y otra mu diferente darle vueltas continuamente a lo mismo. Adoptar la que queja como compañera durante el día no solo acabará consumiendo tu energía, sino afectando tu actitud y tu humor.

El desorden

El desorden nos roba tiempo, nos distrae… Tanto a nivel personal como profesional, vivir en medio de un caos es sinónimo de inestabilidad y falta de enfoque. Y todo ello también acaba robándonos la energía.

Revisa todos tus objetos y deshazte de lo que ya no utilizas, lo que no sirve. Y en el trabajo, exactamente igual, revisa tus papeles, tus emails, haz una limpieza profunda en todas aquellas herramientas con las que trabajas a diario y ponlas en orden.

Abre espacio a lo nuevo…

Pensar en demasiadas cosas

Obligarnos a recordar las mill y una cosas que tenemos que hacer durante el día es otra forma de gastar energías que podríamos reservar para cosas más importantes, interesantes o productivas.
Estar dándole vueltas a pequeñas cosas a lo largo del día acaba desgastándonos, cuando en realidad un simple registro de actividades pendientes nos permite liberar a nuestra mente de una presión innecesaria.

Luchar contra cosas que dependen de otros

Cuando algo no depende de nosotras, resistirnos, darle vueltas, dedicarle tiempo y luchar contra ello solo nos quitará energía y, en ocasiones, hasta nos acabará generando una frustración que puede llevar a males mayores.

No quiero decir con esto que debemos ser conformistas o resignarnos siempre, pero si no está en nuestra mano cambiarlo, es mejor aceptarlo.

No desconectar (o no hacerlo lo suficiente)

Este es otro de esos errores que cometemos casi por inercia y, desde luego, no nos ayudan en nada. En muchas ocasiones es mejor parar y desconectar que mantenernos en la idea de acabar algo cuando estamos saturadas.

Olvidamos con demasiada frecuencia que nuestro principal activo somos nosotras mismas y que si no nos cuidamos lo suficiente, desconectamos lo suficiente, dormimos lo suficiente… al final, nuestro cuerpo y nuestra mente nos acabarán pasando factura.

 

Te animo a identificar cada una de estas situaciones y tratar de corregirlas. Te aseguro que notarás cómo tu energía te permite mucho más 😉

Aida.

El secreto de la felicidad

la-clave-de-la-felicidadSi hay algo que todos tenemos en común es eso a lo que llamamos felicidad. Todos deseamos sentimos felices. Es más, cada uno de nuestros objetivos en la vida, a todos los niveles, tienen como finalidad permitirnos sentir lo que llamamos felicidad, permitirnos experimentar esa maravillosa sensación.

Pero en muchos casos tendemos a pensar que la felicidad se encuentra detrás del objetivo, quedemos alcanzarlo para saber lo que es, para sentir esa felicidad. Otras veces, vemos la felicidad mientras avanzamos hacia ese objetivo que nos hemos marcado. Sin embargo, esto no siempre es así…
Estoy segura que en algún momento de tu vida, a pesar de estar avanzando hacia tus objetivos, incluso a pesar de haberlos conseguido, no alcanzaste esa tan deseada felicidad. Y la peor parte, cuando esto ocurre, es que nos provoca cierta frustración.

La gran pregunta en estos casos es ¿Por qué?
Y la respuesta, en la inmensa mayoría de los casos, es por el enfoque. Ponemos el foco en nosotros mismos, pero lo cierto es que a mayor felicidad radica en dar, no en recibir.

Haz la prueba, por en foco en ofrecer, en dar lo mejor de ti misma: en el trabajo, en casa, con tus amigos, etc. Enfócate en hacer la vida de los que te rodean un poco mejor, ofrece lo que eres y lo que tienes… Comprarás que de esta manera se torna casi imposible no comenzar a sentirte bien, contenta, feliz.

Lejos de restar, cuando damos, el mejor premio lo recibimos nosotros mismos. Sin duda en dar se esconde una de las claves de tan preciada y deseada ansiedad.

¿Vale más pájaro en mano?

miedos“Esto es así, no tiene remedio”, “soy así, no puedo cambiar”… Y cómo no, el clásico “m;as vale pájaro en mano que cien volando”. ¿De verdad vale más pájaro en mano?

Más tarde o más temprano, y tiende a ser más temprano que tarde, nuestra vida pide a gritos un cambio. Esto es como cuando ya no cabe nada más en nuestro armario, tenemos mil prendas que no usamos, muchas ni siquiera nos han servido para nada desde que las hemos comprado, pero ahí las tenemos metidas, en nuestro armario; cuesta, cuesta horrores desprenderse de todo eso que ya no sirve o de lo que no utilizamos, pero lo acabamos haciendo para poder guardar prendas nuevas que nos van a ser más útiles y nos van a hacer sentir mejor y más cómodas.

La clave está en, si somos capaces de ordenar el armario y prescindir de lo que ya no nos sirve, ¿por qué no hacemos lo mismo con nuestra vida?
Y como ocurre cuando nos ponemos frente al armario dispuestas a hacer una limpieza profunda, en nuestra vida también es difícil decidir por dónde empezar…

Ante la necesidad de una “limpieza” en tu vida, tienes dos opciones: quedarte en tu zona de confort y llorar por los rincones o asumir que tienes el poder de cambiar la situación.

Probablemente no sea fácil, pero te aseguro que merecerá la pena el esfuerzo por tomar las riendas de tu vida y dirigirla en la dirección que tú quieras llevarla. Claro que, para ello, el primer paso es darte cuenta, asumir la situación en la que te encuentras y tomar la decisión de cambiarla.

¿Qué puedes hacer para cambiar esa situación? Bueno, pues cada una de nosotras tendrá situaciones y circunstancias muy diferentes, pero, desde luego, para lograr responder a esa pregunta debes tener claro antes cual es tu objetivo, ¿qué quieres en la vida?, ¿qué te gustaría hacer?, ¿adónde quieres llegar?

Para salir de un situación es necesario asumir la responsabilidad que nos ha llevado hasta ella. No se han alineado los planetas, ni hay una confabulación en tu contra, las decisiones que en algún momento has tomado, consciente o inconscientemente, te han llevado hasta el punto en el que te encuentras. Asume tu responsabilidad, asume que tú y solo tú eres responsable de tus estados de ánimo y mentales y responsabilízate de ello y acepta la responsabilidad de buscar la vía que te saque de ahí.

Escribir es un ejercicio fantástico cuando se tiene un objetivo. Más que escribir, hacer listas. En este caso también lo es… Te aseguro que realizar una lista con cada una de las cosas o aspectos de tu vida que quieres cambiar te ayudará a recordarlos. Y una lista que conforme un plan de acción que especifique qué vas a hacer para cambiarlo, te permitirá ir paso a paso y, a medida que vayas superando esos retos, aumentará tu motivación y fuerza por conseguirlo.

Visualiza el cambio que quieres, pon el foco en el y vive como si ya lo hubieras conseguido. Y ármate de paciencia, porque los cambios no se producen de un día para otro. Merecerá la pena la espera hasta que llegue… 😉

 

Aida.

Implantar un nuevo hábito en nuestra vida

rendirmeImplantar nuevos hábitos en nuestra vida nos resulta, por lo general, bastante complicado…

La motivación nos impulsa en muchas ocasiones a comenzar, pero solo el hábito nos permitirá continuar hasta recoger los frutos.

Nos cuesta horrores salir de la rutina en la que nos hemos acomodado. Pero merece la pena, ya que si deseamos ese cambio es porque nos hará más felices.

Un habito no es más que una práctica habitual que reproducimos casi por inercia, sin prestarle demasiada atención.
En un inicio, cuando lo introducimos en nuestra vida debemos pasar un proceso de aprendizaje y dejar un período que nos permita interiorizarlo; tras un tiempo, reproduciremos esa información de manera automática, casi sin pensarlo.

Nos cuesta tanto cambiar nuestros hábitos o introducir otros nuevos en nuestra rutina porque nuestro cerebro, la mayor parte del tiempo actúa de manera automática. Y cuando experimentamos algo nuevo, el cerebro busca experiencias anteriores.
La mejor manera de adquirir o implantar nuevos hábitos en nuestra vida es, sin ninguna duda, repitiéndolos, practicando.

Implantando nuevos hábitos en nuestra vida

Si pretendemos realizar grandes cambios, lo más probable es que acaben abrumándonos y abandonemos. Sin duda, lo mejor es empezar poco a poco, lentamente, con pequeños cambios. Una vez que ese pequeño hábito que queríamos introducir esté asentado, podemos pasar a otro; y esta vez con la seguridad de que podemos lograrlo al haber sido capaces de hacerlo ya antes.

Intenta ver que esos cambios que quieres realizar en tu vida son una elección, no los mires como una obligación. De esta manera evitarás lanzarte mensajes negativos.

No existe un tiempo concreto para la implantación de un hábito, cada persona es un mundo y hay hábitos más arraigados que otros. No tengas prisa, la perseverancia es la clave. Tómate el tiempo que sea necesario para cambiar esos viejos hábitos o para introducir nuevos en tu vida, llegará el momento en que los interiorices y puedas seguir avanzando y trabajando en otros.

Una “truco” para empezar es comenzar por algo que te guste. Cuando se trata de algo que te divierte o te gusta, la motivación es mayor. Por ejemplo, si quieres implantar el hábito del deporte en tu vida, en lugar de hacerlo con ejercicios que no te atraen, comienza practicando alguna actividad que te guste o te divierta.

Para conservar la motivación a lo largo del tiempo es fundamental que midamos los avances. Ponte pequeñas metas, mídelas y, a medida que las vayas alcanzando, prémiate y continúa… 😉

 

 

Aida.

El efecto ganador

visualizarNada como un éxito para alcanzar otro.

Independientemente del concepto que cada una de nosotras tenga sobre lo que es el éxito, a todas nos gusta tenerlo, todas disfrutamos al obtenerlo y además nos inyecta importantes dosis de confianza.

En el post de hoy quiero hablaros de los que se conoce como “efecto ganador”, que no es más que la sana competitividad que generamos cuando superamos los obstáculos que nos presenta nuestro  día a día.

Ganar nos hace sentir bien, no es que lo diga yo, es la ciencia quien nos lo confirma, dispara las dosis de testosterona y dopamina de nuestro cuerpo y nos impulsa a querer experimentar esa sensación una y otra vez.

Cuando hemos experimentado el éxito, el cerebro prepara nuestra mente para cosechar nuevas victorias, por lo que tendemos a despreciar las amenazas y nos enfocamos en la recompensa.

El conocido como circuito de la recompensa está formado por un grupo de neuronas que producen dopamina; un incremento de esta sustancia se asocia a la sensación de sentirse bien, seguro, confiado. Pero además, la dopamina reduce la hormona del estrés, y esto es lo que hace que para estas personas sea más fácil lograr un rendimiento óptimo y una mayor agudeza mental y así atraer nuevos resultados positivos.

Vale, pero si no hemos tenido un éxito anterior, ¿cómo lograr los efectos del éxito?

Desconocemos en muchas ocasiones e infravaloramos en muchas otras el poder de la imaginación en sus múltiples ejercicios. En este caso, la visualización es muy útil y efectiva, ya que actúa en nuestra mente provocando una especie de efecto placebo que hace a nuestro cerebro funcionar como si ya hubiera experimentado algo con anterioridad.

Imagina y visualiza tus metas, tus objetivos, lo que quieres conseguir… y tu cerebro se encargará de generar la misma reacción neuroquímica que tendría lugar si hubieras realmente experimentado ese logro.

Si eres capaz de visualizar pequeños triunfos, podrás utilizarlos para activar el circuito de la recompensa…

¡Pruébalo! Y ya me contarás los resultados… 😉

 

 

Aida.

Cómo gestionar las críticas de los compañeros en el trabajo

defectosEs habitual que nos enfrentemos, a nivel profesional, a situaciones en las que sentimos que nuestro trabajo no está siendo bien entendido por nuestros compañeros o incluso por nuestros superiores o los propios clientes. Y estas situaciones generan malestar, insatisfacción, desmotivación.

Pero en la mayoría de los casos, ese malestar no viene dado tanto por la situación en sí, sino por el modo en que se realiza la crítica, que puede aparecer de diferentes formas.
Unas veces se expone de una manera más evidente, quizá publica; otras veces de manera más sutil, a veces incluso cuando no estás presente.

La cara positiva de cualquier crítica es fácil verla cuando se realiza de forma constructiva, en un ambiente tranquilo y con el único afán de mejorar. De esta manera, puede contribuir a mejorar los resultados dentro del trabajo o equipo, y puede incluso ayudarnos a mejorar y crecer a nivel personal y profesional. Pero debe contar con ese requisito, ser una crítica constructiva.

Pero, ¿cómo hacer frente a las críticas delos compañeros?

Pues bien, existen dos poderosas armas para estos casos: la confianza y seguridad en una misma y la asertividad. Estas dos herramientas te permitirán mantener el equilibrio a la hora de enfrentarte a situaciones un tanto complicadas.

Antes de reaccionar a la crítica, tómate tu tiempo, respira y trata de analizar la situación desde el punto de vista de quien te critica. Sé que no es fácil, pero te permitirá sacar muchas conclusiones que te pueden ayudar.

Hay un refrán que dice: “Lo que Juan dice de Pedro, dice más de Juan que de Pedro”. Pues bien, en estos casos es perfectamente aplicable; y a raíz de la crítica puedes llegar a saber más de esa persona y de sus necesidades o intenciones. Analizando bien la situación sabrás si lo que busca es simplemente llamar la atención, si pretende recibir algún tipo de reconocimiento de los compañeros o superiores, si lo que quiere es simplemente sentir que está por encima, etc.

Un ejercicio muy práctico ante las críticas es hacer frente a la situación como una gran oportunidad para valorar cómo estás haciendo las cosas y analizarlas de manera que puedas valorar si es mejorable.
Echa la vista atrás para ver si en algún momento tú has hecho una crítica similar a la que estás recibiendo…

Una vez que hayas analizado con detenimiento la situación, con la información obtenida, trata de encontrar el objetivo de la crítica. No es lo mismo una crítica constructiva que una crítica destructiva, que busca simplemente encontrar un desahogo o, peor aún, hacer daño a conciencia.

Cuando la crítica viene de frente y en público o hay más personas presentes, por ejemplo en una reunión, procura pedir toda la información posible a la persona que la está lanzando. Si tiene algún motivo para ello es posible que te permita ver las cosas desde otra perspectiva. Y si no los tienes, puedes desmontar sus argumentos en el instante.

 

No olvides que las riendas de tu vida, a todos los niveles, también en el entorno laboral, las llevas tú. Lo importante es hacerles frente. Evita esconderte o ignorarlas, ya que podría llevar a una espiral de la que más tarde será muy complicado salir.

 

Aida.

 

¡Ni una excusa más!

imposibleMuchas veces, incluso sabiendo muy bien hacia dónde nos queremos dirigir y cuáles son los pasos que debemos dar para llegar, no encontramos en nosotros un aliado. Las excusas son la principal barrera que nos separa de nuestras metas. ¿Por qué nos ponemos excusas? Lo cierto es que podríamos plantear muchas hipótesis: comodidad, miedos, hábitos… Sin embargo, más que el por qué, me interesa hablar de cómo podemos acabar con esa tendencia a autoboicotear nuestros propios propósitos.

En esta ocasión recurro a la PNL (programación neurolingüística) para plantearos algunas técnicas que os pueden ser de mucha ayuda en este sentido):

Haz una lista de tus objetivos

Una vez que tienes claro tu objetivo, realiza una lista de todo lo que quieres obtener. Eso sí, ten en cuenta que tus objetivos deben estar bien definidos, ser realistas y medibles.
Te aseguro que es mucho más complicado abandonar la lucha por conseguir tus propósitos cuando cuentas con una motivación fuerte y claro el que cómo y para qué quieres lograrlo.

Elabora un plan de acción

Con tus objetivos impresos en tu cabeza y también en el papel, es momento de elaborar un plan que te permita ir dando pasos hacia tu meta. Este plan lo debes realizar mentalmente y, a ser posible, también escribirlo. Des esta manera puedes ponerle fecha a cada una de esas acciones e ir tachando tus pequeños logros a medida que los vayas consiguiendo.

Crea sensaciones negativas

Crea imágenes que generen sensaciones que te desagraden y se encuentren lejos a tus metas. La idea es crear un impacto al ver imágenes que NO quieres para ti, para tu vida y para tu futuro. Y cada vez que vayas a hacer algo que te aleje de tus objetivos, asegúrate de llevar a tu mente esas imágenes.

Si tu objetivo es lograr una rutina en la que practiques deporte a menudo y lleves una alimentación sana, imagínate con algunos kilos de más, por ejemplo.

Crea sensaciones positivas

Y también justo lo contrario a lo anterior… Intenta crear imágenes positivas en relación a tus objetivos. Imagínate un futuro en el que hayas logrado tus metas.

 

Estas técnicas, sencillas y a la vez muy efectivas, pueden ayudarte a poner el foco en lo que quieres e impulsarte a conseguirlo.

Sé que no es fácil. Nadie ha dicho que lo sea, pero sí es posible. Comienza por pequeñas cosas, poco a poco, a medida que vayas consiguiendo lo que te propones, irá aumentando la confianza en ti misma y tu autoestima, lo que te permitirá ir a por nuevos retos.

 

 

Aida.