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Cosas que nos roban la energía

energíasLa rutina, el trabajo, los problemas, las cosas por hacer… Todas hemos sentido alguna vez que nos sobrepasan los pendientes, que el tiempo no es suficiente y cómo, poco a poco, la energía se va reduciendo.

Hablamos con frecuencia de lo que nos roba tiempo, pero no prestamos tanta atención a aquellas cosas que nos van robando la energía. Sin embargo, lo cierto es que, nuestra energía, como nuestro tiempo, es limitada. Cada mañana comenzamos con una cantidad de energía y debemos distribuirla de la manera correcta e invertir las cantidades justas en cada cosa. Sin embargo, muchas veces la energía se agota antes de que acabe el día; y de paso acabamos nosotras también agotadas.

¿Te has preguntado alguna vez adónde se van todas las ganas, la fuerza, la predisposición que tenías solo unas horas antes? Solemos achacarlo al exceso de trabajo, y en ocasiones puede ser, pero en muchos otros casos son hábitos y actitudes que tenemos o hemos adquirido sin darnos cuenta los que van absorbiendo poco a poco toda nuestra energía. Y algunos de esos hábitos o actitudes más frecuentes son:

Instalarte en la queja

Quejarnos cuando algo no sale bien o como esperábamos o deseábamos es humano y hasta diría que necesario. Ahora bien, una cosa es comentarlo o hablarlo y otra mu diferente darle vueltas continuamente a lo mismo. Adoptar la que queja como compañera durante el día no solo acabará consumiendo tu energía, sino afectando tu actitud y tu humor.

El desorden

El desorden nos roba tiempo, nos distrae… Tanto a nivel personal como profesional, vivir en medio de un caos es sinónimo de inestabilidad y falta de enfoque. Y todo ello también acaba robándonos la energía.

Revisa todos tus objetos y deshazte de lo que ya no utilizas, lo que no sirve. Y en el trabajo, exactamente igual, revisa tus papeles, tus emails, haz una limpieza profunda en todas aquellas herramientas con las que trabajas a diario y ponlas en orden.

Abre espacio a lo nuevo…

Pensar en demasiadas cosas

Obligarnos a recordar las mill y una cosas que tenemos que hacer durante el día es otra forma de gastar energías que podríamos reservar para cosas más importantes, interesantes o productivas.
Estar dándole vueltas a pequeñas cosas a lo largo del día acaba desgastándonos, cuando en realidad un simple registro de actividades pendientes nos permite liberar a nuestra mente de una presión innecesaria.

Luchar contra cosas que dependen de otros

Cuando algo no depende de nosotras, resistirnos, darle vueltas, dedicarle tiempo y luchar contra ello solo nos quitará energía y, en ocasiones, hasta nos acabará generando una frustración que puede llevar a males mayores.

No quiero decir con esto que debemos ser conformistas o resignarnos siempre, pero si no está en nuestra mano cambiarlo, es mejor aceptarlo.

No desconectar (o no hacerlo lo suficiente)

Este es otro de esos errores que cometemos casi por inercia y, desde luego, no nos ayudan en nada. En muchas ocasiones es mejor parar y desconectar que mantenernos en la idea de acabar algo cuando estamos saturadas.

Olvidamos con demasiada frecuencia que nuestro principal activo somos nosotras mismas y que si no nos cuidamos lo suficiente, desconectamos lo suficiente, dormimos lo suficiente… al final, nuestro cuerpo y nuestra mente nos acabarán pasando factura.

 

Te animo a identificar cada una de estas situaciones y tratar de corregirlas. Te aseguro que notarás cómo tu energía te permite mucho más 😉

Aida.

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