Cuando todo va mal: ¿Qué hacer?

importancia

La vida es una constante de cambios. Y esos cambios unas veces son para bien y otras no tanto.

Todas hemos tenido alguna vez la sensación de que algo no va bien en nuestra vida; más bien que todo va mal. Problemas familiares, desequilibrio en la pareja, proyectos que no terminan de arrancar, algo no marcha en el trabajo, te surge algún gasto inesperado… Parece que los planetas han decidido alinearse con el objetivo de complicarte la vida para ver hasta dónde eres capaz de llegar, de resistir, de aguantar.

Es normal que en estos momentos te sientas mal, te agobies, incluso que sientas frustración. Y es en estos momentos donde lo fácil es dejarse arrastrar por la negatividad y el victimismo. Pero déjame decirte que siempre hay una salida, siempre hay algo que TÚ puedes hacer para mejorar tu situación, por mala o complicada que parezca.

¿Qué hacer cuando todo va mal?

Lo primero que debes saber es que sumirte en la negatividad y el victimismo no va a solucionar nada, ni te va a hacer sentir mejor. Así que, descarta esa opción.

Enfócate en lo bueno que hay en tu vida. Obviamente tampoco va a solucionar nada, pero sí te hará sentirte mejor, te motivará y te ayudará a ver las cosas desde otro ángulo, un poco más positivo.

Potencia todo aquello que te motive, que te haga sentir bien, que te provoque sentimientos y sensaciones positivas. Habla con una amiga, o con tu madre; lee, si te gusta leer; escucha música si te ayuda a relajarte; vete a la playa si allí te sientes en paz; practica cualquier deporte o actividad que te guste…

Evita ignorar los problemas. Afróntalos. Para hacerlo con la mayor fuerza, piensa en las dificultades como oportunidades para crecer, para aprender y para hacerte más fuerte.

Relativiza los problemas. Eso de que “todo va mal” es muy relativo. Realmente, va mal en comparación con qué…

Como decía al principio, la vida es un constante cambio. Y los malos momentos también cambian, pasan, se van y dejan espacio a nuevas cosas. Y realmente los problemas no son el verdadero problema, el problema radica en cómo los afrontamos. Ahí se esconde el secreto de salir derrotadas o reforzadas.

No te pares, mantente activa, aunque te cueste. Ello te ayudará a generar nuevas ideas, a ver y detectar mejor las oportunidades… Y es que a veces no encontramos solución porque no creemos que exista. Si pensamos que la hay, aparecerá.

Confía. Confía en ti, en tu fortaleza, en tu intuición… en “eso” que te hace sentir mejor, que te guía.

 

Aida.

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