Procrastinar de manera productiva

procrastinarLa sobre información a la que estamos expuestos en este mundo conectado a internet en el que vivimos, puede llevarnos a confusión en algunos cosas. Uno de ellos es la procrastinación.

Procrastinar significa diferir o aplazar. Sin embargo, la inmensa cantidad de contenido relacionado con este tema, a más de uno le ha llevado a asociar el procrastinar con la distracción o el perder el tiempo, por ejemplo. Así que, a través del post de hoy rompo una lanza a favor de la procrastinación, que no es otra cosa que aplazar tareas que se deben hacer en el momento en favor de otras cosas más fáciles o que nos resultan más cómodas.

A priori, alzar lo que tenemos que hacer por algo más fácil no parece muy positivo, sino más bien lo contrario. Sin embargo, si buscamos el equilibrio, podemos lograr pasar la procrastinación a positivo e incluso, puede llegar a hacernos más productivas.

Desmontando mitos acerca de la procrastinación

Afecta negativamente la gestión del tiempo

Por muchos artículos y consejos que encontremos en internet para lograrlo, el tiempo no se puede gestionar y el motivo es porque sencillamente no se puede controlar. Lo qué si podemos hacer es gestionarnos a nosotros mismos para encajar en el tiempo de la manera que nos conviene. Y esto es lo que debemos hacer de manera efectiva.

 La tecnología propicia la procrastinación

Siempre que escucho a alguien decir “es por la tecnología” repito lo mismo: no es la tecnología, es el abuso de ella. Como decían nuestras abuelas “nada en exceso es bueno” (la tecnología tampoco).

Pasando la procrastinación a positivo

Cosas que a priori nos pueden ser negativas (como aburrirnos, distraernos o procrastinar, entre otras), en realidad son beneficiosas para nuestra mente y salud, porque contribuyen a que nuestro cerebro funcione mejor.

En su justa medida, el aburrimiento, la distracción y la procrastinación nos permiten comprender mejor las decisiones que tomamos, aprender de una forma más rápida y fluida, potencian nuestra creatividad, etc.

Se me ocurren algunas situaciones en las que procrastinar os puede ayudar a bajar los niveles de estrés y retomar las tareas con más fuerza y de una forma más productiva:

Cuando el estrés te está superando

Tener demasiadas cosas que hacer o tareas pendientes nos empuja a la improductividad. Por ello, cuando comenzamos a dar vueltas sin avanzar parar y hacer el vago un rato nos puede ayudar a desconectar por un momento, recargar las pilas y regresar con más motivación y foco.
Pasear, hacer ejercicio físico o realizar cualquier actividad que te guste son opciones ideales.

Cuando la inspiración te ha abandonado

Especialmente para las que tienen trabajos en los que la creatividad es fundamental, esto suele ser un gran problema.
Lo importante es no desesperar, y si no logras que llegue esa inspiración, túmbate en una hamaca, ponte cómoda, escucha música que te relaje, sal y respira aire fresco…

Cuando tu pareja  pide más tiempo contigo

Dejando un poco el ámbito laboral a un lado, a todas nos ha pasado alguna vez que absorbidas por el sinfín de tareas diarias, de repente nos encontramos ante una pareja que reclama un poco de tiempo. Posponer o aplazar tareas personales en pro de la relación es una manera perfecta para desconectar a la vez que disfrutamos y afianzamos la relación.

Por supuesto, hay muchas otras situaciones que nos permiten pasar la procrastinación a positivo… 😉

 

 

Aida.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>